Skizoo en Ripoll

¿Puedo permitirme el lujo de sugeriros que veáis un documental? No lo haría si no creyese que merece la pena. Se llama Zeitgeist, y aunque podéis encontrarlo en la mula con subtítulos en castellano sin demasiados problemas, lo cierto es que podéis verlo ya mismo aquí en más o menos las mismas condiciones, y de forma oficial, ya que es de distribución gratuíta sin ánimo de lucro. Merece la pena que reservéis dos horas para verlo, y el tiempo que sea necesario para asimilarlo e investigar un poco por vuestra cuenta. Nadie puede deciros lo que debéis pensar, sacad vuestras propias conclusiones. A mí me lo recomendó Morti en Ripoll, y considero que ha sido tiempo bien invertido. Prefiero que veáis el documental a que leáis el post, que a fin de cuentas, como todas las crónicas de conciertos, lo escribo para mí mismo.

Vamos allá.

Hay una constante antes y después del concierto de Skizoo en Ripoll: mi aparente incapacidad para superar la última misión de GTA IV. Minutos antes de salir camino de la estación de tren estaba jugando esa misión, con resultados desastrosos (estrellaba el helicóptero por no recordar bien cómo se pilotaba). Lo dejé, pensando que a la vuelta me resultaría más fácil, y me fui a la estación. El viaje fue tranquilito, charlando con Elena Catalán (que eligió el mismo modo de llegar hasta allí que yo, por lo que decidimos ir juntos), intentando ver algo por la ventanilla (llovía, el cristal estaba empañado, no se veía gran cosa…), y descubriendo que Jorge (Escobedo) nos había dicho exactamente lo mismo a ambos tras el concierto de Barcelona en Febero. Vaya, que los dos teníamos un serio problema de actitud. Íbamos en el último vagón, sólos la mayor parte del viaje. Yo me preguntaba si aún existirían los revisores, por eso de que hoy día todo está bastante automatizado. Casi en la última parada aparece uno, que tenía un ojo p’allá, así que sí: existen los revisores. De momento al menos. El mismo tipo nos informa de que en realidad el sitio del concierto no está demasiado lejos de la estación. En fin, llegamos a Ripoll minutos después de las siete de la tarde, y resulta ser incluso más pueblo de lo que yo pensaba que sería. Pueblo catalán, pero pueblo al fin y al cabo. Llovía, para variar, y empiezo a arrepentirme de no haber ido más abrigado. Por la calle preguntamos a otro tipo, y nos responde empezando con un “UUUYYY!!!“, y luego las instrucciones son bastante tontas “Todo recto hasta un puente, lo cruzáis, y todo recto hasta la plaza“. Bueno, con el UUUYYY!!! podía parecer que nos esperaba la travesía del desierto, pero os aseguro que no estaba más lejos que mi librería de comics habitual. En fin, un pueblo, con mentalidad de pueblo. Por el camino me fijo en la casi total ausencia de semáforos. Pasa una cosa: durante mi adolescencia pasé un par de veranos en Daroca, un pueblo en la provincia de Zaragoza. Lo de pueblo tal vez les moleste, porque hubo no-se-qué rey que decidió concederles el status de ciudad. Buscadlo en Google. Pero vamos, que a todos los efectos es un pueblo, y hoy día no pasaría el filtro de ciudad (a partir de 10.000 habitantes). Allí hay una de esas cosas que hace que los católicos flipen con rayos láser y todo: unas hostias consagradas que un buen día decidieron ponerse a sangrar. En fin, Ripoll no es más grande que Daroca, creo yo. Se suponía que Ripoll estaba en fiestas, pero tal vez la lluvia lo mandó todo al cuerno, porque allí no había nada, absolutamente nada. Me fijé en que de vez en cuando pasaba gente joven más o menos arreglada, pero poco más. La carpa donde debían actuar Skizoo era el único indicio tangible de que allí iba a pasar algo.

Nos encontramos en un restaurante frente a la carpa con unos cuantos más de Partir de Cero (Carmen, Javi, y Jani), de los pocos que íbamos a estar allí ese día. Al parecer una frase mía en ese momento ha pasado a la posteridad: alguien hablaba de buscar Jägermeister, a lo que yo respondo “Si no hay semáforos, ¿cómo esperas que haya Jägermeister?“. Al poco pasan Morti y Cinty por delante de donde estábamos, y les saludamos a través de la ventana. Entonces el resto de Partir de Cero nos pregunta si no les hemos visto antes, porque resulta que también venían en tren, y la verdad es que no les vimos, aunque debían haber venido en el mismo tren que nosotros porque el siguiente llegaba casi dos horas después. Nos pasamos por la prueba de sonido un poco después, y dentro estaban Morti y Cinty observando, y el resto del grupo sobre el escenario. Morti me cuenta que hay un problema, para variar (tres de cada cuatro visitas de Skizoo a Catalunya cuenta con problemas técnicos, siempre guitarrísticos): a Antonio se le ha roto una pieza vital de su megapedalera, y la actuación peligra seriamente. Al final consiguen arreglarlo en parte, y la actuación sigue adelante, obviamente, aunque con alguna limitación (no tocarón ni Arriésgate ni Algún Día debido a esa avería). Hablo un rato con Cinty, una de las tres personas más simpáticas que he conocido, mientras prueban sonido. Le digo “Creo que en Ripoll no saben a quién han traído“, y poco después aparece Morti diciendo “Se cancela la prueba de sonido hasta dentro de una hora, que aquí al lado hay una coral y les estamos molestando“. Dicho y hecho.

Siendo totalmente sincero, debo decir que yo dudaba de que realmente Skizoo fuesen a actuar en las fiestas de Ripoll. La cosa fue más o menos así: me llegó un email de Partir de Cero anunciando esa fecha, y de algún modo mi cerebro no procesó la información. Para mí ese concierto no existía hasta que Elena me envió un privado preguntando si pensaba a ir. Entonces y no antes fue cuando caí en la cuenta de que Skizoo iban a Ripoll. Y aún así no iba a creerlo hasta que hubiese acabado la actuación, me resultaba raro que siendo un grupo que no se prodiga demasiado por Las Cataluñas (por cada diez actuaciones en Madrid o en Murcia, hay una o ninguna en Barcelona), fuesen a las fiestas de un pueblo de Girona. Pero sí, era verdad, y lo pasé de puta madre, y mereció la pena cada segundo que pasé allí.

Pasamos la tarde haciendo el tonto, para variar, entre bailar el Chiki Chiki en plena calle y teorizar sobre todo lo teorizable (el grupo que actuaba después de Skizoo, llamado Gazpacho, generó no pocas tonteorías). La verdad es que faltaban muchas, muchísimas horas para el concierto, y había que aprovecharlas de alguna manera. Skizoo actuaban a la una y media de la madrugada, pero los de Partir de Cero teníamos intención de ver también a los que actuaban antes, Inoquo, que parecían majetes. Nos metimos en un restaurante distinto al anterior, y allí estaban Morti y Cinty. Al poco aparecieron también Dani y Edu. Y allí ví (¡primicia!) una foto chulísima que llevaba Edu en su móvil, material promocional de su próximo disco que, me dijo, se habían hecho en Viena. Tiene muy buena pinta, francamente. Tras un rato allí les llamaron al móvil para que volvieran a la carpa, pues iban a reanudar la prueba de sonido. De lejos escuché Arriésgate, mi favorita -junto a Esta Locura-, que como he dicho se cayó del setlist de la actuación. Nos pasamos por la prueba de sonido, y allí había más gente de Partir de Cero, Víctor, su señora, y su niña, Lara, que con apenas 9 años ya iba con su camiseta de Skizoo y dispuesta a enfrentarse a un concierto que acabaría pasadas las 3 de la madrugada. No recuerdo muy bien lo que pasó desde entonces. Sí recuerdo que en algún momento entre aquello y las doce de la noche volvimos a aquél restaurante y cenamos, los de Partir de Cero. También apareció por allí Ernesto, de Embellish (hay mucho cachondeo en Partir de Cero con el hecho de que yo sea amigo suyo, por eso de que es un grupo non-grato entre los que los sufrimos como teloneros el 31 de Marzo de 2007… pero eh, Ernesto es un buen tipo, de verdad que sí). Yo cené una Hamburguesa #5, que lleva queso, cebolla, lechuga, y tomate, riquísima, enorme, deliciosa, debería volver a Ripoll para comer otra. Eso, y unas patatas bravas, que al parecer a Javi le picaban muchísimo, pero a mí me parecieron muy light. Me gusta la comida picante, pero picante de verdad. Y entre jijijis-jajajas y bla-bla-blas llegó la medianoche, y fuímos a ver a Inoquo (y ya de paso a apoderarnos de la primera fila).


Inoquo, molones

Inoquo bien, sinceramente. Iván Lagartija, el cantante, se había puesto en contacto conmigo un par de días antes, para aclarar algunas dudas que teníamos en Partir de Cero respecto al concierto. Era otro factor para dudar de la existencia de esa actuación: no había forma de saber con certeza la hora o el lugar concreto en el que se celebraría. El Sr. Lagartija se enteró de nuestras dudas, y me sopló hasta la hora de la prueba de sonido de Skizoo. También que daba igual si llovía, porque sería en una carpa. Lo mejor de Inoquo es la carga energética que lanzan desde el escenario, no sólo con su propia música, sino intercalando muy acertadamente fragmentos de Bohemian Rhapsody o Enter Sandman (con la que me arranqué a berrear como un poseso, y Jani, a mi derecha, me miró asombrada) (igual lo he dicho o insinuado ya una docena de veces, pero Metallica es mi grupo favorito desde que empecé a elegir los discos yo solito, ya superada la fase de Los Pitufos, Parchís, y Europe, y antes de que Smashing Pumpkins se cruzasen en mi camino). En fin, buena actuación, en la que el Sr. Lagartija se acordó de Partir de Cero desde el escenario, agradeciendo que estuviésemos allí y les animásemos. De nada, hombre, un placer. Y acabaron, y empezaron a pasearse los técnicos sobre el escenario mientras sonaba música. Lo típico, vaya.


Una cocorota de segurata frente a Morti

Entonces sucedió algo inesperado: aparecieron tres seguratas, dos se colocaron a los lados, y uno justo delante de mí, entre una valla cutre y el escenario. Os aseguro que en Apolo o en Razzmatazz 2 no había tanta seguridad, y desde luego no había ningún segurata justo en el centro del escenario. Total, que tuve a aquel tipo mirándome fíjamente durante toda la actuación de Skizoo. Hasta sale en alguna de las fotos que hice. Eh, era uno de esos seguratas-maduros-pero-guays: llevaba pendiente. Creo que podemos hablar de exceso de celo por parte de la organización. Pero bah, pasando del tema, tampoco es que me impidiese disfrutar de la actuación, pero como poco fue chocante. Momento película española protagonizado por los seguratas: había llegado la hora de que saliesen Skizoo al escenario, todo estaba listo según los técnicos, pero… el segurata de mi izquierda se acerca al del centro, y oigo perfectamente cómo dice “No encuentran a los músicos“. Lara, la chiquilla de 9 años que mencionaba antes y que estuvo justo a mi izquierda durante el concierto (hasta hacía la señal de los cuernos), repetía por lo bajini lo que acababan de decir. Va, en serio, salgamos de dudas: ¿iban a actuar en Ripoll sí o no?


Pues claro que actuaron en Ripoll

Aparecieron, con algo de retraso, pero aparecieron. La música de apertura fue la mejor que han usado hasta la fecha, y de hecho la única que soy capaz de recordar: fue ese tema ultrareconocible de 28 Días Después / 28 Semanas Después, dos pelis que me encantan, cada una a su manera (no soy uno de esos fans lloricas del género zombie). Y empezaron, y siguieron, y acabaron. No recuerdo el setlist completo ni el orden, y tampoco me parece muy relevante. Utilizaron eso que Morti me dijo que llama El Bocadillo: empezar con Sólo Estás Tú, y acabar con Renuncia Al Sol, lo que han hecho siempre y me resultaría extraño ver cómo llega a su fin (aunque imagino que algún día harán cambios). Entre medias casi todos sus singles (menos Arriésgate y Algún Día), y unas cuantas de sus primeros dos discos. Durante la prueba de sonido Morti nos había dicho que no iban a tocar nada de su próximo disco, al contrario que en el Viña Rock una semana atrás, en el que tocaron dos nuevas canciones. El caso es que Carmen y Jani, que están fatal de lo suyo, cantaron el estribillo del nuevo single, Skizoofrénico, al acabar una canción. Morti se puso a cantar también. La actuación prosiguió según el setlist. De nuevo en el intermedio las muchachas se pusieron a cantar Skizoofrénico, y de nuevo Morti las acompañó. Y entonces sí, totalmente improvisado, Skizoo tocaron en directo Skizoofrénico. Mi opinión es que suena realmente salvaje en directo, atronadora como debe ser, con la primera parte del solo interpretada a dúo entre Jorge y Antonio (un tópico de la música metalera que, bien ejecutado, merece ser visto, y así ocurrió en Ripoll). Pero aún con su sonido casi death metalero, conserva una característica fundamental de Skizoo, aquello que nos enamoró a todos: uno puede acompañar a Morti con la voz y poner su alma en ello. Hay quien echa en falta más agresividad en la voz de esa canción, o más velocidad, hay quien dice que suena demasiado a Incerteza (el disco, así en general). Yo, por contra, opino que suena a Skizoo. Han creado un estilo personal e intransferible, y Skizoofrénico evidencia todas las claves de Skizoo, desde la magia de la voz y las letras de Morti, hasta la habilidad de unos musicazos de élite como son Jorge y Antonio y Edu y Dani. Están lejos de aquél grupo que se juntó deprisa y corriendo para grabar un disco: con tantos conciertos a sus espaldas (prácticamente no han parado), y tres discos grabados en apenas cuatro años, Skizoo son ahora un grupo realmente compenetrado, mucho más fluido sobre el escenario y, sospecho, en el estudio.

Durante la actuación Morti le hizo la burla un par de veces al segurata, y me miraba o señalaba a mí después. Yo me aguantaba la risa como podía, no quería problemas con el segurata-guay-con-pendiente. En cierto momento, ya hacia el final, Morti bajó del escenario para cantar sobre un altavoz que había justo al lado del segurata en cuestión, y el tipo se dio la vuelta. Creo que le molestó ese stunt loco por parte de El Señor de las Moscas (es un símbolo de regeneración, no le déis más vueltas). Fue una muy buena actuación, no mi favorita, pero tal vez sí mi segunda favorita de las cinco veces que los he visto ( no sabría decir cuál fue mi favoritísima: ¿Mephisto? ¿Razz-2?), con un Morti especialmente enérgico y comunicativo.

Y con Renuncia al Sol se acabó el asunto. Al rato estaban fuera de la carpa, con su habitual sesión de fotos y firmas y demás, de la que por primera vez decidí no participar. Ya me he hecho muchas fotos con ellos, y ya me han firmado muchas cosas, así que supongo que, como decían aquellos, todo lo que tiene un principio tiene un final. Pululo por allí, hablo con Antonio, con Morti varias veces y con Ernesto de Embellish, que resulta que también vio a Paradise Lost y HIM y no nos encontramos. Le digo que puede que vaya a ver a Embellish en Junio. En fin, mucho bla-bla-bla, vuelve a llover, hace frío, todo el mundo está cansado, y los de Partir de Cero se largan en coche. Había sitio para mí, pero no me apetece nada viajar en coche, supongo que los más viejos del lugar os haréis una idea de mis motivos para no hacerlo. Morti me pregunta por el tema, y le cuento una versión muy resumida del asunto. Ahora no se si su cara mostraba comprensión, u ocultaba las ganas de darme una colleja y gritarme “¡Supéralo!“. Digo que me espero al primer tren a Barcelona (salía a las 7:45, eran las 4:15 de la madrugada), y la gente se va, un pelín preocupada por dejarme allí con un futuro incierto (Jani dixit). Skizoo no tardan mucho más en irse en su coche, igual que Ernesto (que de nuevo me ofrece ir con él), y allí nos quedamos Morti, Cinty, una amiga de esta cuyo nombre no recuerdo (aunque sí su nick: Bendecida, pero que yo sepa no forma parte de Partir de Cero), y el chico que iba con ella. En algún momento antes de que se fuese Ernesto, que estaba con Morti, se nos acerca un lugareño bastante perjudicado al chico cuyo nombre no recuerdo y a mí y nos felicita por nuestra (presunta) actuación. Un poco descolocados decimos “Gracias…“, y el tipo se va levantando el pulgar en plan “OOOOOOKEYYY!!!“. Gente rara, fuente inagotable de anécdotas.

Total, que quedamos Morti, Cinty, Bendecida, y el muchacho este, y Morti me pregunta: “Chaiko, ¿qué vas a hacer tú?“. Resignado con las tres horas de aburrimiento y vagabundeo que tenía por delante digo que pensaba esperar al tren. Y aquí llega uno de esos gestos que agradeceré hasta el fin de mis días: Morti dice de ir al mismo restaurante en el que habíamos cenado los de Partir de Cero, que seguía abierto e iba a seguir abierto. En realidad esas cuatro personas tenían un sitio donde dormir en Ripoll, y si yo no fuese tan rematadamente capullo con según qué cosas se habrían ido a dormir en ese momento, pero se quedaron en el restaurante hasta las 7 de la mañana. Aunque la busque, no voy a encontrar una palabra que muestre hasta qué punto estoy agradecido. Y la verdad es que pasé un par de horas largas muy buenas con ellos allí, con muchas anécdotas, muchas risas, y el placer de compartir espacio-tiempo con gente con la que me siento a gusto. Además resulta que todo el mundo allí parecía tener gatos, y la gente que tiene al menos un gato es sin duda gente de bien. En esa mesa no es la primera vez ese día que alguien me dice que lee este blog, y que le gusta cómo escribo, y más cosas que yo no acabo de asumir, pero bueno, cuando te lo dice gente tan distinta entre sí, en tantas circunstancias y lugares distintos, será que algo hay. Pero cuando te lo dice alguien que conoces desde hace cierto tiempo cara a cara y a quien aprecias, y de la que para rematar el asunto no tenías ni la más mínima idea de que te lee, lo valoras a un nivel distinto. En fin, la actuación estuvo realmente bien, la tarde-noche que pasé con mi familia de Partir de Cero es inolvidable, una más en la creciente lista de buenos recuerdos, pero para mí lo que hizo que el viaje mereciese la pena de verdad fue lo que pasó después.

En algún momento se nos une Iván Lagartija, de Inoquo, que confesaba que flipó cuando se enteraron de su actuación junto a Skizoo. Habían autoeditado su CD especialmente para la ocasión. Buena gente, sin duda. Hacia las 7 nos despedimos, Cinty insiste en que me quede un par de vasos de los montones que tenía de las fiestas de Ripoll (son de plástico duro, pone Ripoll, uno blanco, otro amarillo…), y yo le digo que se los regalaré a mi madre. Me dirijo a la estación de tren. Resulta que no abrían hasta las 7:30, un cuarto de hora antes del primer tren. Hacía un frío de cojones a esas horas. Hago una foto de un edificio ruinoso que se ve desde el andén de Ripoll, momentos antes de salir hacia Ciudad Moderna.


Habitada por no-muertos Ripolleses…

A las 7:45 llega el tren, y me largo a Barcelona. En cierto momento aparece el revisor: es el mismo tipo del día anterior, el del ojo p’allá. ¿Trabajó el último turno del día anterior y el primero del domingo? ¿No descansa nunca? Sin duda el proceso de los tickets de tren estaba completamente automatizado, y el tipo aquel era en realidad un robot. Estoy convencido de ello.

Total, que al llegar a Barcelona, muy, muy cansado, retomo GTA IV donde lo había dejado antes de irme, con esa maldita última misión. Vuelvo a fracasar. Esta vez no estrello el helicóptero, sino que intentando recordar los controles pulso Y, con lo que Niko salta del helicóptero. Lo doy por imposible, y me quedo dormido. Me despierto a la hora de comer, como, y me vuelvo a quedar frito. No me despierto hasta que ya es Lunes, de madrugada. Observo un poco la situación… y me vuelvo a quedar frito hasta prácticamente el mediodía. Creo que desde mi vuelta de Ripoll he dormido más y mejor que en toda la semana anterior junta. Y eso, claro, quiere decir algo. Finalmente consigo superar la maldita misión, y termino con la historia de GTA IV. Una vez logrado, tras tantos intentos, me parece una minucia. Por otra parte, a mi madre le encantan los vasos que me dio Cinty.

Escuchaba:

Xtreme #186

Hola, amigos. Sí, spam, que el niño hace cosas de vez en cuando…

Como cada mes (tampoco demos nada por sentado…) podéis encontrar Superjuegos Xtreme en quioskos bien surtidos de cosas que merezcan la pena, así que corred a por ella. Un resumen de contenidos lo podéis encontrar ahí. Mi comentario personal sin duda debería hacer mención al hecho de que Carlos Areces ha hecho la portada retro de este mes, por lo que ya puedo morir tranquilo.

Carlos Areces ha hecho la portada retro de este mes, por lo que ya puedo morir tranquilo.

Tones, súbala ya al Flickr. O envíemela por email. O algo.

Y vosotros, leed Xtreme.

HIM + Paradise Lost en Barcelona

Digo yo, supongo, que es imperativo escuchar esta canción mientras se lee el post:

O tal vez no, decisión de cada uno. Yo la escucho mientras escribo, como la escuchaba mientras hacía cola. Esperaba muchísimo de HIM en directo, y no salí defraudado en absoluto. De hecho salí verdaderamente eufórico y feliz. Venus Doom es una tormenta de riffs, con un Lily desatado y composiciones más maduras. No son unos cuarentones, a fin de cuentas Ville tiene mi edad, pero el hecho es que tienen ya seis álbumes inapelables a sus espaldas. La canción que suena, si habéis tenido a bien poneros a escucharla, es la más progresiva que haya grabado HIM. También es mi favorita, y la que más ganas tenía de escuchar en directo. HIM tienen una (justificada, no lo negaré) fama de grupo mojabragas, pero tras esa fachada hay cinco músicos acojonantes, que además son plenamente conscientes de ello. Vaya, que lo pasé de puta madre. Recapitulemos.

Como viene siendo costumbre fuí a hacer cola relativamente pronto, y a las 15:30 ya estaba en Razzmatazz. Por desgracia ya había mucha gente haciendo cola, y esta daba la vuelta a la esquina (aunque luego resultó ser una cola más corta: cuando pusieron las vallas la cola se compactó y avanzó, y yo acabé en la misma calle de la sala). La cosa está en que había gente del club de fans de HIM (del que no soy miembro, ni ganas) que llevaba allí desde las 6 de la mañana. Que por cierto, a uno lo echaron antes de que saliesen HIM al escenario: terminada la actuación de Paradise Lost (¿les han cerrado la web? ya no se respeta nada…) una chica se coló hasta casi primera fila, y aún tuvo la caradura de quejarse porque estaba apretujada. El chico éste se cabreó, por eso de que él llevaba haciendo cola desde antes de que pusiesen las calles, y le tiró la cerveza por encima. Mala idea, entre otras cuestiones porque tenía al segurata justo delante, y lo echó de la sala ipso facto. La muchacha caradura siguió ahí tan pancha hasta el final. Esta chiquilla es un buen ejemplo del tipo de borregas que abundan en un concierto de HIM, con un comportamiento que echa bastante para atrás. Sean conscientes o no de ello. En fin, la cola se me hizo pesadísima, más que nada porque si dos días antes hacía calor en Barcelona, el día del concierto (4 de Marzo, he tardado en postear esto…) cambió el tiempo y hacía frío y vientaco, y estábamos todos temblando como gaticos recien nacidos. Sin exagerar ni pizca. Nada que ver hacer cola para HIM con hacer cola para Skizoo, por otra parte. A las 8 nos dejaron entrar (en teoría eso debía suceder a las 19:45, empezaban los retrasos).

Ya dentro tocaba esperar al menos tres cuartos de hora, pues los míticos Paradise Lost debían empezar a las 20:45. Yo acabé en un buen sitio, en tercera/cuarta fila en algún punto entre donde más tarde estarían Ville y Lily, que es donde me había propuesto colocarme. Empezaron a las 20:50, ya con la sala abarrotada hasta lo agobiante. Desde que supe quiénes iban a ser los teloneros tenía esa sensación de el-mundo-al-revés: estoy seguro de que Ville escuchó bastante a Paradise Lost en su adolescencia, y ahora ellos teloneaban a HIM. De todos modos, excepto por la duración de su actuación (diez canciones, unos tres cuartos de hora), no daba la sensación de estar viendo a unos teloneros, sino un concierto de Paradise Lost: buen sonido, buena parte del público coreando las canciones (no sorprenderá a nadie que muchos de los que estábamos allí también fuésemos a ver a Paradise Lost), y el grupo muy entregado, con Nick Holmes metiéndose al público en el bolsillo con cada palabra que pronunciaba entre canción y canción. Me alegró que con tanta borrega en celo entre el público Paradise Lost recibiesen un trato tan bueno. Grandes momentos con The Last Time, Erased, o Unreachable, y en general buena actuación en todos los aspectos. Lo suyo sería ver una actuación de Paradise Lost completa, en cualquier caso. Cumplieron de forma sobresaliente con su función de poner a tono al público, y se despidieron en medio de un atronador aplauso.


Sí, es Nick Holmes

A las 22 debían salir HIM al escenario, pero por alguna razón no fue así hasta las 22:15 aproximadamente, con esos tres cuartos de hora desde el final de la actuación de Paradise Lost viendo desfilar a técnicos moviendo cosas por ahí, y todo el mundo excepcionalmente nervioso a mi alrededor. El escenario era bastante sencillito, con la portada de Venus Doom (la que recuerda, precisamente, al Draconian Times de Paradise Lost, no las dos de las ediciones especiales) al fondo del escenario, con una bola de espejos sobre ella, un par de lamparitas-de-la-abuela de color rojo por el suelo, y alfombras persas cubriendo el suelo, poco más. La batería de Gas estaba dentro de una vitrina a nuestra izquierda, y a su izquierda los teclados de Burton. Y salieron, atronadores, con Passion’s Killing Floor a todo trapo. Es fácil echar de menos tus canciones favoritas con un grupo que lleva seis buenos álbumes a sus espaldas, pero fue un concierto bastante completo con canciones de todos ellos: la ya mencionada Passion’s Killing Floor, Right Here In My Arms, Rip Out The Wings of a Butterfly, Buried Alive By Love, Wicked Game, Poison Girl, The Sacrament, The Kiss of Dawn, Join Me In Death, Your Sweet 666, Soul on Fire, Sleepwalking Past Hope, Razorblade Kiss, Bleed Well, Killing Loneliness, y Funeral of Hearts, que se convirtió en uno de los momentos más emotivos de la noche cuando todo quedó a oscuras a excepción de la bola de espejos iluminándolo todo con puntos de luz blanca. Tiene gracia que yo diga esto, porque Funeral of Hearts es una de mis menos-favoritas. Tras esa canción Ville desapareció del escenario y permaneció el grupo interpretando un fragmento instrumental de Venus Doom (la canción, no el álbum), y luego se largaron también. Tardaban mucho en volver a salir y yo miraba apurado el reloj, porque aquí en Ciudad Moderna por ley los conciertos deben terminar a las 12 de la noche, o les cortan la luz (Morti dixit, y no bromeaba en absoluto cuando lo dijo). Y volvieron a salir para interpretar sólo una canción más, una estruendosísima versión de It’s All Tears, poniendo fin a la actuación justo cuando el reloj marcaba las 12. Eso son dos bises menos que el día anterior en Madrid, pero bueno, vale, tampoco podían hacer más. Gracias, Señor Alcalde.


Y sí, es Ville Valo

De la actuación hay que destacar al propio grupo, como decía en el primer párrafo: suenan realmente bien todos los instrumentos, y no se echa nada en falta respecto a los discos, más bien al contrario: ahora escuchando los discos echo de menos el ruido del directo. HIM en directo suenan tremendos, más allá de los discos, y saben estar sobre el escenario. Ville con su pose típica, fumando todo el tiempo; Lily con sus movimientos también típicos de videoclips y demás (aunque quizás algo más estático, tal vez porque hora y media no son tres minutos y medio); Mige con actitud de apisonadora humana; Gas a su aire, aporrenado la batería (literalmente: gracias a Dios que lo tenían encerrado en la vitrina, o en esa sala nos hubiese matado a todos); y Burton, el menos activo de todos, apoyándose en los amplis como si la cosa no fuese con él cuando no tocaba su instrumento. El sonido inmaculado, en cuanto la actuación avanzó. Al principio la batería estaba un pelín alta, y la voz algo baja, pero Ville dio una lección de lo que es la verdadera elegancia: ser elegante no es ponerse una camisita negra y una corbatita y unos tirantitos blancos y decir “Eh, que soy elegante“, sino que es algo más que una actitud, algo que se tiene o no se tiene. Con una Elegancia tremebunda, como decía, lo arregló con un par de gestos sutiles con su mano izquierda que dirigió a la mesa de sonido, casi como si formase parte de su actuación. A partir de ahí todo perfecto. Durante la actuación hablaba mucho con el público, aunque no se entendía una mierda porque las borregas en celo no paraban de gritar a la que abría la boca. Curiosamente el único aspecto negativo de la actuación estuvo en esa parte del público que no había ido a escuchar a HIM: había ido a ver a Ville. La muchacha que tenía delante no le hizo fotos a otra cosa que no fuese la cara de Ville. Y más que probablemente no fue la única en la sala con esa actitud penosilla. En cualquier caso, borregas en celo e incivilizadas al margen (chicas, qué empujones, si no váis a poder moverme del sitio…), fue una grandísima velada junto a dos grupos de proporciones míticas.

Ah, sí: Sleepwalking Past Hope. Me ilusionaba escuchar esa canción en directo, y no me decepcionó en absoluto: en la línea seguida por todas las canciones, la versión en directo era más atronadora que la del disco, con un intermedio más largo, y Lily aún se sacó de la manga un solo que no está en la versión de estudio. La canción empezó directamente con Lily arrastrando la púa, sin la introducción de piano. Y bueno, sabiendo que iba a salir Digital Versatile Doom yo no estaba muy por la labor de grabar vídeos, pero sucede que el primero de los solos de Sleepwalking Past Hope es mi favorito en toda la discografía de HIM, así que lo grabé con la cámara de fotos, como mi pequeño botín de esa noche:

Y aún grabé otro video, otro solo de guitarra (sorry, obsesión personal), el de Wicked Game. En este caso Lily parió uno distinto al de la(s) versión(es) de estudio:

Tampoco es que hiciese muchas fotos, pero ahí hay unas cuantas. La verdad es que toda la tarde me acompañó un sentimiento de estar ante algo mítico y muy esperado. Una sensación que te recorre las tripas por dentro, y que no desaparece hasta que has visto cumplido tu deseo. Como cuando ví a Iron Maiden. Como cuando ví a Héroes del Silencio. Inolvidable. HIM son muy grandes, y como poco merecen respeto.

Nostalgia Justificada feat. Xtreme #185

Esta es la parte de la nostalgia justificada:

Metallica molaban back then: pelo largo, velocidad, distorsión, y nickcaveismo cero. Está justificado echarlos de menos. Y aún así, viendo cómo está el patio, siguen siendo Lo Más hasta con sus discos reguleros. ¿Vuestro grupo favorito? Una mieeeeerda al lado de Metallica.


Vale, en el video sale Jason, pero ¡eh!

No sabría decir si Xtreme ha conseguido crear su equivalente revistero a Master of Puppets, pero a buen seguro nos echaríais de menos si no estuviésemos para darle algo de dignididad a la prensa pixelada, así que id a comprar ya mismo el número 185 de Superjuegos Xtreme, y nos contáis si, por lo menos, estamos al nivel de Ride the Lightning.


Iron Man: metalhead de toda la vida

Contenidos y demás ahí.

¿Final? Feliz

3602.jpg

Mi 360 ha vuelto, nueve días después de que se la llevase UPS. En realidad el proceso ha sido algo más largo porque pilló en semana santa, teniendo en cuenta que además aquí el lunes de pascua es festivo, pero vaya, ha tardado eso en volver: nueve días, del martes de la semana pasada hasta hoy (cuando ellos mismos me dijeron que tardarían unas tres semanas). No dudo de las malas experiencias de otros usuarios con el SAT de Microsoft, pero yo no tengo queja. De regalo un mes de Live que no necesito (se lo queda mi hermano), y un breve informe respecto a lo que le han hecho a la consola: cambiarle el lector y la placa base. Mi 360 ha vuelto a nacer. A ver lo que dura el Round 2.

Escuchaba:

Assassin’s Solid

Me gusta Assassin’s Creed, tanto que me lo pasé dos veces en cosa de una semana (y luego la 360 peta). Previsiblemente me gustará Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots. No me creo que vaya a salir aquí el 12 de Junio, porque cada vez que se habla de lanzamientos mundiales con algo relacionado con Sony descubrimos que el mundo son Estados Unidos y Japón. Tampoco me creo lo de ver a Snake vestido de Altaïr. Pero ¡eh!

Por lo que se ve, comentarios babosos sobre Jade al margen, el juego va a ser tan ruidoso (o incluso más) como quiero que sea. ¡Blam blam blam!

Escuchaba:

Cuatro años

Lo que dice el título: tal día como hoy hace cuatro años iniciaba mi andadura en solitario en la blogosfera con aquella cosa de Adultolescente, que nunca acabaré de entender por qué tuvo tanto éxito (razón por la que seré incapaz de replicarlo). Luego llegó el spin-off One Armed Adultolescente, y tras una espantada autodestructiva hice borrón y cuenta nueva con Adultoescente Beta: El Chaiko con Podeiros. Luego llegó otra espantada, y llegó El Chaiko, y ya no hubo más espantadas (supongo que es la novedad-cada-vez-menos-novedosa: casi dos años sin decir en voz alta “cierro el blog“), aunque sí me trasladé hasta aquí, y ahora el blog simplemente se llama Chaiko, aunque haya quien se empeñe en llamarlo El Chaiko. Se suponía que hoy era una de las múltiples fechas límite que me había autoimpuesto para renovar el blog y darle nuevos bríos, pero lo voy dejando, lo voy dejando… Ya se hará. No es que haya tenido muchas ganas de escribir por aquí últimamente, pero cada vez tengo más esa cosilla de leer un tebeo, o jugar a un videojuego, o ver una peli, etc etc, y luego venir aquí a contarlo (que siempre me parecerá mil veces más interesante y respetable que tener un blog para hacer una compilación de links chatarreros de Boing Boing y demás). Habrá que seguír acumulando ganas un tiempo más. Y ya está, no tengo un discursito preparado.

No me cansaré de dar las gracias a los que habéis estado, de forma más o menos participativa, desde el primer día, a los que estuvieron y se fueron, y a los que habéis ido llegando y os habéis quedado. Un placer, en cualquiera de los casos.

Escuchaba:

Red Ring of Death

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02/12/2005 - 18/03/2008

Por favor, vuelve pronto…

Xtreme #184

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Volvía muy temprano del médico (cita a las 8 de la mañana, absurdísimo todo) cuando he visto el número 184 de Superjuegos Xtreme en un quiosko. Que supongo que llevaba días ahí, y en el quiosko de al lado de vuestras casas, pero yo no había pasado aún a por ella. El caso es que al ver la portada con el alien babeante he tenido una sensación de “Hostias, tengo el mejor trabajo del mundo” la mar de gratificante, y ojalá esto dure a pesar de todo (que sinsabores también hay, pero sería tonto si sólo me fijase en lo malo, ¿no?). Por nosotros seguiría ad infinitum, de verdad que sí.

Si queréis un resumen de contenidos, lo tenéis ahí. Yo no me canso de recomendar que la leáis si de verdad os gustan los videojuegos y, como a nosotros, os resbala esa atrocidad de la opinión objetiva.

Escuchaba:

Iba yo por la calle…

Hace casi dos semanas volvía de la tienda de comics, ensimismado con mi música, cuando un grupo de gente me para por la calle. Tan ensimismado iba que ni me fijé en quienes eran (si detecto encuestadores o yonkis de mierda, actúo como si fuesen invisibles), y me paré. Y cuando me quité los auriculares caí en la cuenta de que eran unos skinheads de pura cepa. Es decir: borregos uniformados con ideas que no comprenden metidas a capón. Seguramente les doblaba la edad a todos. Trala-rí-trala-rá. No soy un tipo que tenga esa clase de miedos, nunca me ha pasado nada en la calle, pero cuando vas sólo y son media docena de tipos los que tienes delante, todos con una estética claramente contraria a la tuya, te gustaría poder dar tres golpecitos con tus zapatos rojos. Aunque sólo sea por perderlos de vista, mi nivel de tolerancia con según que gente es nulo. Nunca me había pasado, en toda mi vida, pero también es cierto que nunca había llevado mi imagen hasta los extremos actuales. El caso es que no querían darme una paliza, ni atracarme, ni nada de lo que cabía imaginar ante semejante cruce: querían preguntarme una dirección, al menos en principio. La del juzgado de guardia. “Ni idea“, dije, y en aquel momento era cierto, aunque cuando me despedí de ellos recordé dónde estaba ese sitio porque había estado allí seis años atrás.

Entonces una chica que iba con ellos quiso ir de graciosa, o ganar puntos entre su manada, y metiéndo la mano en el bolsillo de la chaqueta dijo “¿Quieres que te corte el pelo gratis? Lo llevas demasiado largo“. Le hubiese preguntado qué concepto limitado de la palabra demasiado tiene ella, y si estaba segura de que la gracia merecía una nariz rota (llevo dos años dejándome el pelo largo… como para que una quinceañera alienada venga a gastar bromitas). En lugar de eso me dirigí a mi primer interlocutor, extrañamente convencido de que el tipo me tenía miedo en lugar de ser al revés (¿conocéis esa mirada?), y le pregunté si sabía la dirección. Eh, lo preguntaba en serio: si me decía la calle, igual le podía indicar el camino a seguir, estaba dispuesto a ayudarles a pesar de todo. “No“, dijo, y luego le dijo al resto “Vámonos“. Insistí, sin prestar atención al resto, que musitaban no-se-qué con la chica. El tipo volvió a decir que no, ya largándose. Al poco el resto le siguió. Sosos…

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